Martes
17.10.17

7 DE Febrero DE 2017 | TALLERES CON AMOR

Grandes Pequeños Mundos

Un dibujante como Ivanke y una docente como Mey crearon Pequeños Grandes Mundos y así ayudan a miles de niños. Nosotros preferimos llamarlos Grandes Pequeños Mundos, por su gran ayuda a este mundo.

-¿Cómo fue la experiencia que hicieron en Africa?

-En África comenzamos en Etiopía. El primer taller que dimos fue en la capital en Addis Ababa y ya nos sorprendimos por cómo habían cambiado los dibujos de los chicos con respecto a los de Asia. El modo de dibujar los ojos, las narices, las bocas cuando se dibujaban a sí mismos. También enseguida aparecieron jirafas, leones y cebras en los dibujos. Otra cosa que nos llamó mucho la atención fue el uso del color. En general los chicos suelen usar primero el lápiz negro para dibujar y luego los colores para pintar. Pero vimos mucho en los países en África como directamente dibujaban con colores. Por ejemplo al dibujar una persona hacían la cabeza roja, el cuerpo azul, una pierna violeta, la otra verde y así. Mucho color. Es algo que creemos que tiene que ver con los colores que se ven por todos lados todo el tiempo, como por ejemplo en las telas de las ropas que usan para vestirse.
Estuvimos también en el norte de Etiopía y luego viajamos al sur a una zona llamada Omo Valley donde viven muchas tribus. Visitamos estas comunidades, dibujamos con los chicos y también con las familias enteras. En muchos casos, fue la primera vez que las personas de la comunidad dibujaban sobre un papel, así que fueron momentos muy especiales. Nos interesaba probar sus comidas, ver cómo vivían, cómo cazaban o como ordeñan a sus animales, cómo prendían el fuego con la leña y también conocer sus rituales tradicionales de celebración. Así como también queríamos contarles y mostrarles, a través de proyecciones de videos, cómo viven los chicos en otras partes del mundo.
Después de Etiopía también fuimos a Kenia, donde dimos talleres varios días en una escuela muy hermosa dentro de Kibera, una de las villas más grandes de África. También estuvimos en Tanzania conviviendo con comunidades Masaai. Después fuimos a Mozambique y a Marruecos.
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-¿Y en los países de América?
-Comenzamos por Latinoamérica. Arrancamos en el norte de Argentina y luego subimos por Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Guatemala, México y Cuba. Dimos talleres en lugares muy diversos, como por ejemplo en comunidades que viven en la selva en el Amazonas, en escuelas rurales muy chiquitas, como también en la calle en Cuba, en un mercado donde había chicos que tenían que trabajar en Guatemala y dentro de un cementerio en México con chicos que estaban acompañando a sus familias en la celebración de noche de muertos. Fue muy especial la experiencia en todos estos lugares sobre todo porque compartíamos el idioma. En el resto de los países extrañábamos mucho poder conversar más con los chicos. Es algo que siempre tratamos de hacer antes y durante los talleres. Jugar, charlar con ellos, contarles cosas, abrir el espacio para que nos hagan preguntas y generar una ida y vuelta. Como dijo una nena que estaba internada en un hospital en Kenia donde dimos un taller: “si pudiera cambiar algo del mundo, haría que todos habláramos el mismo idioma”.

-¿Cómo es el primer acercamiento que hacen con una comunidad o con un niño, por ejemplo?
-Cada vez es diferente. Durante el viaje, hubo muchas veces que los talleres fueron previamente organizados porque teníamos algún contacto local. Pero hubo muchísimas veces que simplemente llegábamos a algún pueblo o lugar y preguntábamos dónde quedaba la escuela. Nos indicaban, nos acercábamos, nos presentábamos y pedíamos permiso para dar talleres a los chicos ese mismo día o los siguientes. Otras veces también dimos talleres espontáneos en la calle, en plazas, en lugares públicos.
Lo que siempre nos gusta hacer al comenzar un taller, es presentarnos y entrar en calor con algún juego o canción. Cuando estuvimos en países donde no hablábamos en el mismo idioma que los chicos y sobre todo si no teníamos alguien que nos ayudara con la traducción, los juegos y las canciones fueron muy importantes para entrar en contacto con los chicos, conocernos un poco más y romper el hielo. Además nos encanta aprender juegos locales, que los chicos nos enseñen sus canciones y sus bailes, y nosotros enseñarles a ellos los nuestros.
Siempre llevamos un proyector portátil a todas partes, porque nos interesa mucho que los chicos conozcan a chicos de otros lugares. Por eso, antes de empezar con el taller siempre les mostramos videos de chicos de muchas partes del mundo que cuentan qué sienten cuando dibujan, qué les gustaría ser cuando sean grandes, y a qué les gusta jugar. También en las proyecciones podían ver los lugares donde viven otros chicos, los animales que hay y los dibujos que hacen. Hacer esto nos parece tan importante como el taller en sí. Nos interesa conectar a chicos de diferentes lugares y culturas. Que sepan quién vive en el país de al lado o del otro lado del mundo.

-¿De qué manera se puede curar con el arte, dibujando?
-Nosotros creemos que el arte en general es un canal imprescindible para expresarse, decir, descubrirse y comunicar. En nuestro caso, sentimos que el dibujo es un medio genial de poder decir en otro lenguaje qué sentimos, pensamos o deseamos. Siempre les preguntamos a los chicos qué sienten cuando dibujan. Y alrededor del mundo, chicos de lugares muy distantes, contextos muy diversos e historias muy diferentes, nos han contestado algo muy muy parecido y que nosotros no esperábamos. Casi todos dicen que dibujar es como soñar, o que dibujando pueden decir cosas que a veces no pueden decir con palabras, o que dibujar los lleva a un mundo paralelo donde todo es posible, donde tienen el poder de la creación. Que el dibujo les da la posibilidad de inventarse su propia realidad, y que se divierten mucho en ese mundo.
No siempre este espacio de dibujo, de expresión y de juego está habilitado en la vida de los chicos. A veces, porque van muchísimas horas a la escuela, o porque en algunos lugares los chicos tienen que trabajar, o porque han tenido que crecer de golpe o simplemente porque el arte muchas veces es considerado una disciplina menor. Por eso, desde nuestro lugar nos interesa tanto defender los espacios de arte, los encuentros de juego y expresión artística y la posibilidad de dibujar y dibujar.


-¿Cómo sigue el proyecto?
-Ahora estamos preparando lo que será Pequeños Grandes Mundos Argentina 2017. Daremos talleres gratuitos de arte en escuelas rurales de todas las provincias de Argentina. En cada escuela estaremos una semana con los chicos llevando a cabo un proyecto que incluye pintura sobre remeras, ilustración, creación de un superhéroe local, la creación de una historia y finalmente el armado de un libro ilustrado hecho por los chicos que vamos a imprimir ahí en el momento para que quede en la escuela. Al final de la semana vamos a invitar a la comunidad a que se acerque a la escuela a ver las obras de los chicos.
Gestionamos todo esto a pulmón nosotros dos y con la ayuda de personas que se interesan por nuestro trabajo y gente que quiere colaborar. Por eso, es que siempre invitamos a todos a que nos sigan a través de Facebook (nos pueden encontrar como Pequeños Grandes Mundos). Ahí tenemos un botón de donación para el que quiera colaborar de esa forma. Y también comunicamos todas las novedades. Además nos encanta compartir nuestras experiencias y aprendizajes, así que tanto a través de Facebook como en Instagram (nos pueden encontrar como pequesgrandesmundos) siempre estamos contando historias y compartiendo fotos, videos y dibujos.


Mey Clerici tiene 31 años y es argentina. Es ilustradora y maestra.
Estudió Bellas Artes e ilustración. Trabaja hace 8 años como ilustradora independiente. Es maestra de plástica. Trabajó en escuelas y hace varios años trabaja dando talleres a chicos en espacios de arte, ferias del libro y eventos culturales. También da talleres de ilustración experimental a grandes. Hace 2 años trabaja en su propia organización Pequeños Grandes Mundos, con la cual dio talleres gratuitos de arte a chicos de muchos países alrededor del mundo.

Ivanke tiene 36 años y es argentino. Es ilustrador, diseñador gráfico y maestro.
Estudió diseño gráfico en la UBA e ilustración. Trabaja hace más de 10 años como ilustrador independiente. Dio clases en la cátedra de ilustración en la FADU. También hace varios años que da talleres de dibujo a chicos en espacios de arte, ferias del libro y eventos culturales. Trabajó en proyectos junto al canal infantil Paka Paka. Hace 3 años creó su propia organización Pequeños Grandes Mundos, con la cual dio talleres gratuitos de arte a chicos de muchos países alrededor del mundo.



Por Carolina Duek
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